El proceso y la creación

En MARCER, cada perfume nace de una idea —a veces una imagen, un paisaje, un recuerdo— y otras, de un ingrediente que despierta la historia.
Todo comienza con una emoción y termina con una fragancia capaz de contenerla.

Las ediciones limitadas se construyen a través de un proceso lento, meticuloso y profundamente personal. Los concentrados se integran por fases, en bloques que dialogan entre sí. Cada etapa de maduración es un punto de encuentro: una unión entre notas, un sustento para un acorde natural, una evolución olfativa que permite que la fragancia respire, madure y cobre vida.
El tiempo no es una variable: es un ingrediente más.

Solo trabajamos con materias primas obtenidas de proveedores certificados, obsesionados por la calidad de las mismas y elegidas por su pureza y su procedencia.

Nunca utilizaremos acordes sintéticos para imitar una materia prima natural; creemos que las moléculas deben acompañar, no sustituir. Su papel es el de realzar, equilibrar y dar estructura, nunca el de abaratar o simplificar. La complejidad y los matices de una materia prima natural de calidad, son insustituibles.
La transparencia es esencial: cada fórmula explica una historia, cada historia está escrita en su INCI.

Desde la etiqueta hasta el frasco, todo se realiza a mano. Cada perfume es un acto de creación completo, una obra terminada en la que se funden narrativa, arte y química.

En MARCER, el lujo es eso: tiempo, verdad y oficio.

The Real Niche

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